De la mano de Like a Virgin, su segundo álbum lanzado en 1984, Madonna se convirtió en una superestrella absoluta. Temas como “Like a Virgin”, “Material Girl”, “Angel” y “Dress You Up”, pero sobre todo su look rebelde aunque con mucho estilo (medias de red, encajes, pantalones capri sobre faldas con volados, tops muy sugerentes y cruces haciendo las veces de accesorios) erigieron a la llamada Reina del Pop en una figura por demás popular y atrayente, al tiempo que muchos de sus primeros fans comenzaron a imitar su particular modo de vestir.
Sin embargo, en medio de esa ola imparable de elogios y comentarios por demás positivos, tampoco escasearon las voces que la tildaron de ser sólo una chica más entre las tantas que buscaban su lugar dentro del universo de la música pop
